Lesbianas
tomaron las calles de Lima
Un fuerte contingente
de aproximadamente 200 mujeres encabezó
la VI Marcha del Orgullo el pasado 7 de
julio. Era un grupo que, con sus vivas
voces y su espíritu aguerrido,
coreaban principalmente el lema escogido
para esta edición. La voz
de las lesbianas no se vende ni se calla
fue así la frase central de la
visibilidad lesbiana.
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El sábado
7 de julio, las calles del Centro de Lima
lucieron un brillo especial: eran mujeres
lesbianas de diversos puntos de la capital
y de provincias que como nunca antes se
unieron para encabezar la VI Marcha del
Orgullo y para corear –con sus vivas
voces y su espíritu aguerrido–
lemas y canciones sobre su libertad, su
placer y la defensa de su identidad.
Era un fuerte contingente
de aproximadamente 200 mujeres que abría
paso a las 2.000 personas trans, gays
y bisexuales que marchaban desde las inmediaciones
del Campo de Marte hacia la Plaza Francia.
Era un contingente de mujeres que llevaba
como bandera principal el lema escogido
para la edición de esta marcha,
cuyo tema-eje fue la visibilidad
lesbiana.
Así, La
voz de las lesbianas no se vende ni se
calla fue la frase fundamentalmente
coreada desde las primeras horas de la
tarde, en que las mujeres lesbianas del
Bloque Lésbico –conformado
por GMD (Grupo de Mujeres Diversas), GALF
(Grupo de Activistas Lesbianas Feministas),
MHOL (Movimiento Homosexual de Lima),
Colectivo Uniones Perú y LTGB Legal–
y diversos activistas trans, gays y bisexuales
se preparaban para asaltar una vez más
las calles de Lima con sus frases y performances
de demanda por la igualdad de derechos
ciudadanos en nuestro país.
Jornadas
previas y nocturnas
Desde días anteriores, las activistas
del Bloque Lésbico se habían
preparado para realizar jornadas de convocatoria
en distintos puntos de socialización
de la capital. Fueron noches de repartición
de volantes (flyers), empapelado de afiches
y diálogos en distintas discotecas,
videoclubs y bares para exhortar a lesbianas
–así como a gays, trans y
bisexuales– a participar de este
espacio público que marcha cada
año para exigir derechos y reivindicaciones.
El resultado fueron
banderas, banderolas, gorros, polos y
carros alegóricos con el lema principal
de la marcha y una marcada visibilidad
lesbiana. Las frases que se corearon
se centraron en resaltar el aporte de
las lesbianas a la lucha por una sociedad
más justa –libre de prejuicios
y sexismo– y el llamado a articular
con otros frentes sociales y políticos
por el rompimiento de un sistema que privilegia
lo heterosexual y el placer masculino.
Horas más
tarde, al llegar a la Plaza Francia, una
representante del Bloque Lésbico,
una compañera trans y un compañero
gay dieron lectura al pronunciamiento
político, como cierre de la caminata
y preámbulo del acto artístico-cultural.
Pronunciamiento
contra los retrocesos legislativos
El pronunciamiento destacó –entre
sus puntos– el fortalecimiento de
la autonomía y la visibilidad del
movimiento de lesbianas, trans, gays y
bisexuales. Además, denunció
los retrocesos en políticas públicas,
como es el caso del Plan Nacional de Derechos
Humanos y la Ley de Igualdad de Oportunidades
entre Hombres y Mujeres (LIO), instrumentos
que excluyeron a nuestras poblaciones
de manera vergonzosa.
"Del mismo
modo, denunciamos la intromisión
de la jerarquía de la Iglesia Católica
en las políticas públicas
y la complicidad del Estado Peruano que
invisibiliza sistemáticamente nuestra
existencia violentando y negando nuestros
derechos. Se nos impide expresar nuestros
afectos y deseos de modo abierto y libre,
ya que nuestras orientaciones sexuales
y/o identidades de género no son
funcionales al sistema social y atentan
contra los poderes establecidos (…)
Elevamos nuestras voces para exigir sanciones
contra los autores de los crímenes
de odio que se cometen en todo el país
y que en la mayoría de los casos
queda en la impunidad más vergonzosa
o en el silencio más deleznable
(…)", enfatizaba también
el texto.
Las activistas
del Bloque Lésbico han resaltado
que este año en la Marcha del Orgullo
se pudo observar, gratificantemente, cómo
muchas mujeres lesbianas y bisexuales
enfrentaron sus miedos y prejuicios al
salir a marchar sin cubrirse los rostros
y sin vestir atuendos para ocultar su
identidad. Para ellas "este hecho
nos fortalece en un camino hacia la liberación
de las mujeres lesbianas, y aunque el
camino sea largo ya iniciamos la marcha".