Las mariposas comienzan su vida como una humilde
oruga y así viven durante mucho tiempo,
satisfechas de su existencia limitada a una
pequeña hoja. Hasta que un día
esa hoja ya no es suficiente y la oruga se siente
descontenta, siente la necesidad de una vida
mejor, sabe que hay dentro de ella el potencial
de ser más.
Ocurre entonces lo maravilloso;
la oruga se transforma en mariposa, con su colorida
belleza y sus alas. Y en vez de arrastrase por
una hoja restringida, echa a volar por encima
de los árboles, por encima del bosque
libre de ir donde le apetezca, libre para ser
quien estaba destinada a ser.
El próximo 28 de junio celebraremos un
año más—treintainueve para
ser exactos-- de la Revuelta de Stonewall, considerada
el inicio del movimiento por los derechos de
gays, lesbianas y trans.
La historia y sus protagonistas
Stonewall era un bar ubicado
en la calle Christopher de Nueva York donde
se reunían travestis, gays y lesbianas
que, hasta entonces habían sido víctimas
resignadas de las redadas que organizaba la
policía. Pero, esa noche todo cambió
: la resignación dio lugar a la rebeldía
y el acatamiento sumiso se convirtió
en dignidad.
Siguiendo la iniciativa de
un grupo de travestis que, cansadas de la prepotencia
y el abuso, se enfrentaron a los policías,
gays y lesbianas salieron a las calles para
defender su derecho de ser ellos mismos. El
estruendo de su clamor de liberación
se escuchó en todo el mundo y dio inicio
a una revolución que aún continúa.
Ya para fines de julio, había
sido creado en Nueva York el Frente de Liberación
Homosexual. A fines de 1969 este frente funcionaba
en varias ciudades de Estados Unidos y organizaciones
similares habían sido creadas en Canadá,
Francia, Inglaterra y Alemania Democrática,
por mencionar sólo algunos. Un año
después de la rebelión, el Frente
de Liberación Homosexual organizó
una marcha desde el Greenwich Village hasta
el Parque Central, a la cual asistieron entre
5.000 a 10.000 personas. La misma semana grupos
de la costa oeste de los Estados Unidos, organizaron
marchas en Los Ángeles y San Francisco
Desde 1970 en adelante, los eventos relacionados
con la diversidad sexual son efectuados en junio
y las marchas del “orgullo” se hacen
alrededor del día 28.
Las protagonistas de esta rebelión,
que forma parte sustancial de la historia del
movimiento de diversidad sexual en el mundo,
provenían del grupo más discriminado
dentro de la sociedad y dentro de la comunidad
lesbico-gay-tyrans: las transgéneros
negras y latinas provenientes de los sectores
pobres de la ciudad. No fue un hecho casual,
que fueron las transgéneros quienes tuvieron
el coraje de liderar la respuesta colectiva
a la fuerza bruta policial. La chispa inicial
no fue encendida por las lesbianas y gays de
los sectores altos y medios universitarios,
sino que se originó en los grupos que
día a día sufrían una violencia
sistemática que se realizaba bajo la
mirada cómplice de los hombres gay blancos
y los dueños de los bares de ambiente.
Sylvia Rivera, una de las principales
protagonistas de esta rebelión, cuando
le preguntaron por qué atacó a
la policía, dijo “luchábamos
por nuestras vidas”, su respuesta parecería
hiperbólica, pero es expresada por una
persona que desde los 10 años de edad
había tenido que sobrevivir en las calles
y que, como muchas transgéneros, conocía
de primera mano lo que era la brutalidad policial.
Por esos giros cargados de
injusticias, Sylvia y otras transgéneros,
en vez de pasar al primer plano del movimiento
, fueron echadas a un lado y hasta vistas con
desaprobación y vergüenza. Muchas
feministas, lesbianas y gays provenientes de
los sectores medios universitarios estadounidenses
pensaban –y siguen pensando- que no había
nada político ni revolucionario en la
apariencia y comportamiento de estas personas
que no se conformaban con su género,
las etiquetaban como personas que imitaban o
caricaturizaban al otro sexo. No pasó
mucho tiempo antes de que aquellas que protagonizaron
las protestas que catalizaron el movimiento
de diversidad sexual, fueran empujadas, junto
con sus agendas políticas, al final de
la fila. Un primer ejemplo de esta situación,
se dio en 1971, cuando se intentó pasar
una ordenanza antidiscriminatoria en la ciudad
de Nueva York. La Alianza de Activistas Gays,
dentro de la cual trabaja Rivera, decidió
sacar de la propuesta final a los trasvestis
, porque eran considerados elementos muy “extremos
". Irónicamente, la nueva propuesta
limpiada de transgéneros, tampoco fue
aceptada y se tuvo que esperar muchos años
antes que se promulgara esta ordenanza.
Si quienes lucharon en Christopher
Street sólo pedían el derecho
a vivir sin ser reprimidos, hoy las nuevas generaciones
de lesbianas, y gays exigen tener los mismos
derechos que los heterosexuales como, por ejemplo,
el matrimonio o la adopción, que ya son
una realidad en varios países de América,
Europa y África.
Si bien las travestis fueron
quienes encabezaron aquella legendaria revuelta,
lamentablemente, han sido hasta ahora quienes
menos beneficios han sacado de la revolución
que iniciaron, pues es sólo muy recientemente
que se ha empezado a reconocer su derecho a
la identidad que han elegido y que se empezó
a legislar sobre identidad de género.
De Stonewall a la Plaza Francia
Los ecos de la revuelta neoyorquina
llegaron también al Perú. Fue
en 1983, cuando un pequeño grupo de homosexuales
se reunió en el teatro La Cabaña
para celebrar a puerta cerrada y bajo custodia
policial el primer Día del Orgullo en
Lima. Pasarían muchos años antes
que las celebraciones por esta fecha se hicieran
en las calles. Un valiente primer intento ocurrió
en el Parque Kennedy en 1996 y luego vinieron
las concentraciones en la Plaza Francia hasta
que en 2002 las calles de Lima vieron su primera
Marcha del Orgullo.
Este sábado 28 de junio,
veinticinco años después de aquella
reunión casi clandestina de una veintena
de personas que fue la primera celebración
del orgullo en Lima, las calles de nuestra ciudad,
del Campo de Marte a la Plaza Francia recibirán
a los 5 mil lesbianas, gays y trans que se espera
participarán de la 7ª Marcha del
Orgullo, convocada este año bajo el lema
“por un desarrollo humano con igualdad
y equidad”.
Desarrollo Humano
El Perú esta viviendo
la etapa de mayor crecimiento económico
de toda su historia republicana, sin embargo
este crecimiento no alcanza a las grandes mayorías
debido a una injusta distribución de
la riqueza y a un equivocado concepto de desarrollo.
Los grupos integrantes del
Colectivo Marcha del Orgullo consideran que
el Perú debe buscar un desarrollo que
signifique para todas y todos, la posibilidad
de alcanzar nuestro máximo potencial
como seres humanos proporcionándonos
las condiciones para buscar la felicidad.
En la Séptima Marcha
del Orgullo gays, lesbianas y trans apostamos
por recuperar la esperanza, por ver más
allá…no olvidemos que la mariposa
ya existe en la humilde oruga.